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Silencio oscuro de los grandes troncos

02/11/2021

Exposición Sala Amadís. 11.11.2021 - 14.01.2022. De lunes a jueves de 11:00 a 18:00 horas. Los viernes de 11:00 a 14:00 horas.
Artistas: Álvaro Valls, Carmen Main, Irati Inoriza, Judit Adataberna, María Medem, Mónica Mays, Raisa Maudit. Curadoría: Raquel G. Ibáñez.

Exposición "Silencio oscuro de los grandes troncos"

Cuando Blaise Pascal murió, descubrieron un retal cosido escondido en el interior de su abrigo [1]. La palabra «fuego» encabezaba aquel trozo de papel que, presumiblemente, era un recordatorio de una experiencia mística que tuvo. Después de su muerte se publicó Pensamientos, obra donde expresa sus inquietudes espirituales y manifiesta su preocupación ante una existencia comprensible pero carente de sentido, tratando –entre otras cuestiones– las diferencias entre «el mundo matemático y el intuitivo».

La palabra «fuego» destaca en el manuscrito. El texto está justificado hacia el centro; ligeramente torcido en una grafía diminuta y atropellada. «Fuego» aparece sobre el papel, flotando en el blanco como un verso suelto. No hay más palabras que lo acompañen en el renglón. "Silencio oscuro de los grandes troncos" es el fragmento de una frase incluida en un texto del siglo pasado. Un enunciado que flota, como la palabra «fuego», sobre una hoja, y que ahora es seleccionado por la intuición de estas manos que escriben. Intuición: un saber tan radical como invisible. No es materia de visión, sino una voluntad sensible que se posa sobre la disposición de las letras, las cuales dejan de ser simples glifos de tinta y se alejan de la lógica descriptiva. Feu. Fuego. La palabra es imagen que quema y calienta bajo nuestro abrigo. "Silencio oscuro de los grandes troncos", remite a una imagen enigmática –secreto y sigilo–, de temporalidad ambivalente, entre lo atávico y lo contemporáneo. Convoca un paisaje inconcreto abierto al dictado de nuestros sentidos. Dicha frase, ahora título de esta exposición, está extraída de una conferencia en torno a la creación poética y la imaginación [2]. En ella se rechaza la idea de una «imaginación pura» o aislada de todo contacto con la realidad material que nos envuelve. Así, la combinación de imaginación e intuición construye la metáfora y el poema surge de la intersección entre ellas, de la capacidad para observar los misterios que nos conforman y que operan, también, en nuestra cotidianidad.

Este proyecto curatorial quiere explorar ese integrador entre la imaginación y la intuición; en cómo se elaboran y proponen nuevos modos de entender y crear mundo a través de la revisión de esta realidad que nos circunda; así como la recuperación y resignificación de aquellos relatos del pasado y prácticas menores que han sido desplazadas por una epistemología cientificista.

El retal cosido bajo el abrigo de Pascal era un secreto, y todo secreto constituye una fisura en el relato y su legibilidad. Las esculturas de Mónica Mays se deslizan por las porosidades de las narraciones partiendo del estudio de la memoria cultural y la tradición artesanal de los distintos contextos en los que desarrolla sus proyectos. La etimología de la palabra «barroco» designa una perla deforme, imperfecta. Esa falta de contornos normativos propicia el desborde, donde las esculturas de Mays aluden a un movimiento constante, a una mutación o metamorfosis más que a un trayecto lineal: el Neobarroco al que apela el trabajo de la artista evidencia una constante revisión y conexión con el presente. Mediante sus esculturas, la artista traza el rastro de circulación de los diferentes materiales y objetos domésticos con los que están elaboradas las piezas, donde el ornamento se entiende como un contenedor y salvaguarda de relatos no hegemónicos, más que un objeto decorativo sin agencia crítica.

Los patrones ornamentales juegan, mayoritariamente, con el estudio formal de elementos orgánicos desnaturalizados. También es el caso de la obra de Raisa Maudit, compuesta por un vídeo y un bodegón escultórico realizado con líquenes procedentes de cementerios y materia inorgánica de pvc y resina. En el ensamblaje de piedras, musgos y plásticos, reside una gravedad barroca, ese hechizo de la Vanitas que nos convoca, los dos misterios primordiales en el desarrollo del pensamiento: la escena primigenia y el instante de la muerte [3]. He aquí la marcha de las cosas es una frase de Alan Kardec –padre de la corriente espiritista– en uno de sus textos donde contrapone el materialismo frente a la espiritualidad y que Raisa Maudit toma prestada para su obra homónima. En este videoensayo se nos invita a transitar por el Museo Romántico de Oporto, diseñado como una gran escenografía donde se muestra el espacio doméstico de su habitante más destacado, el rey Carlos Alberto de Cerdeña. En la pieza nos encontramos con la ironía del lugar: una casa que no es una casa y la imposibilidad de ser habitada, comida que no puede ser ingerida, salas de juego que no pueden tocarse. Una vida sin vida. Un espacio, un trampantojo, en el que se van superponiendo capas ficcionales mediante los subtítulos de la obra y el espacio sonoro. Pistas sónicas que aluden a aquello que es imperceptible a la vista pero que está presente, posiblemente mucho más real que los decorados de las estancias.

La pérdida y su ritualización es objeto de estudio de Carmen Main en el que investiga y recupera distintas ceremonias familiares. Grimorios domésticos manipulados por el tiempo, las condiciones materiales y la transmisión oral de su contenido. Prácticas realizadas y preservadas mayoritariamente por mujeres de su entorno, y que, mediante la obra de la artista, buscan ser preservadas a través de un ejercicio de archivo somático, como una fase más de duelo ante la muerte de un familiar.

Estos rituales muestran pautas corporales y gestos extraordinarios dentro de nuestra cotidianidad. Actos coreográficos que también aparecen en Ejercicios a Ofelia de Irati Inoriza, en cuyo trabajo se refleja su interés por la mitología, la antropología, y su representación en la historia del arte. En esta pieza de vídeo se muestra a un equipo de natación sincronizada realizando ejercicios en el agua durante la noche. Jugando con las velocidades, los sonidos y los alientos nos envuelven en un vaivén de cuerpos; creando espacios de delicada confrontación entre la fluidez y la violencia; entre las fuerzas atávicas y el desarrollo tecnológico contemporáneo. Estas danzas ejercen un deseo integrador en el que distintos lenguajes cosmológicos coexisten en una compleja armonía. Carne y tecnología, una unión indisoluble que Haraway señala en su Manifiesto Ciborg [4].

El agua, y la revisión del mito mediante el uso de la tecnología también está presente en la obra de Álvaro Valls, una instalación que emite sonido por medio de dispositivos electrónicos sensibles a la interacción entre el líquido, el metal y la piel. Esta pieza parte de la exploración de Júpiter y una de sus lunas de hielo, Europa, confrontando la noción temporal de los ciclos lunares con los modos de vida turbo capitalistas, éstos profundamente lesivos. El proyecto invita a dilatar los sentidos en un espacio de introspección mediante la escucha activa y la percusión del ritmo sobre nuestros cuerpos cansados.

El agua es protagonista en Échos, la obra de María Medem. En su caso, este elemento es el que articula la serie de ilustraciones expuestas en la sala. Concebido como un libro de imágenes a modo de relatos autoconclusivos, María utiliza el agua para mostrar una serie de ejercicios imposibles, prestando especial atención al tacto, elaborando situaciones de profundo mutismo en amplios espacios oníricos.

Agua, tierra, aire y fuego. Elementos primordiales que aparecen en las imágenes de Judit Adataberna. La fotografía implica la captura del instante: el trabajo fílmico es la artesanía del tiempo y la luz. Perec indicaba que, para ver de forma correcta, teníamos que ir más despacio, casi torpemente [5]. Los Encantamientos de Judit se fundamentan en la espera, en la quietud como espacio de exaltación mística. Entornos naturales, bosques y plantas que se abren en una misteriosa invitación, nubes representadas como si fueran éter; objetos que cobran vida, líquidos que devienen en metales.

[1] Memorial. Blaise Pascal. 1654. 
[2] Imaginación, Inspiración, Evasión. Federico García Lorca. 1928. 
[3] En los oscuros lugares del saber. Peter Kingsley. 1999. 
[4] Manifiesto Ciborg. Donna Haraway. 1984. 
[5] Especies de espacios. Georges Perec. 1974